Historia de las Fiestas de Torrecilla del Rebollar

Las fiestas en sus orígenes

Anteriormente, desde que nuestros mayores tienen recuerdos, las fiestas se celebraban en Torrecilla coincidiendo con las fechas de los patronos, principalmente Santa Lucía, el 13 de diciembre.  En aquellos tiempos el municipio contaba con más de 450 vecinos, teníamos varios bares y cantinas y en la calle no faltaba el alboroto de los zagales y zagalas del pueblo. 

Pero los tiempos cambian, muchos vecinos se trasladan a la capital, y el pueblo reduce el número de vecinos que habitan en él con regularidad.  Las fiestas también se ven afectadas, muchos de los que antes las alegraban ahora residen en la capital, y es frecuente que no puedan desplazarse para compartir esos momentos de alegría. La climatología y los compromisos laborales impiden los viajes que serían necesarios. 

De esta forma, las fiestas van decayendo en intensidad y alegría, llegando casi a desaparecer, reduciéndose los festejos a los actos religiosos y poco más.

De 1972 a 1982

Será en el año 1972, siendo alcalde Miguel Lázaro, cuando el ayuntamiento decide trasladar las fiestas mayores al segundo fin de semana del mes de septiembre. Se crea una comisión de fiestas participada principalmente por el ayuntamiento a la cual se van añadiendo algunos voluntarios. En la mente de todos bullía el deseo de poder celebrar las fiestas en honor al hijo ausente en unas fechas que fueran más veraniegas, al alcance de la mayoría de vecinos y amigos.
La novedad marcó los primeros años, se nombró Reina de las Fiestas y Damas de Honor, y se inició la tradición de torear un par de vaquillas. En los años siguientes, a los actos religiosos se fueron añadiendo charangas, verbenas, rondalla de jotas y comida popular, cerrando las fiestas los fuegos artificiales y una traca final.

De 1983 en adelante …

A partir de 1983 se empieza a escribir la historia de las comisiones de fiestas de Torrecilla del Rebollar tal y como la conocemos en la actualidad. Un grupo de amigos y vecinos desarrollaron la idea de trasladar las fiestas patronales del mes de septiembre, a unas fechas de agosto que pudieran ser más populares. 

De igual manera dedicadas al hijo ausente, la intención era y sigue siendo compartir y festejar con todos los vecinos que regresan en agosto para disfrutar de unos días de festividades. 

El camino tuvo sus obstáculos, nos cuentan la resistencia que ofrecían algunos miembros del ayuntamiento que gobernaban en aquel momento.  Unos se negaban a cambiar la fecha, otros solo pedían respetar las fechas de la cosecha. 

Finalmente fue tras las elecciones del año 1983, que el recién nombrado alcalde Pascual Garcés accedió al cambio de fechas. Y así fue como un puñado de voluntarios del pueblo, organizó las primeras fiestas de agosto en 1.983, iniciando una andadura exitosa que persiste hasta nuestros días.

Ese mismo año se organizó la venta de la lotería de Navidad, y así comenzamos una tradición que ha llegado hasta nuestros días, teniendo gran popularidad por el alto nivel de involucración de muchos vecinos y colaboradores.

A este grupo inicial se fueron añadiendo más voluntarios que siguieron participando en diferentes comisiones, colaborando en las sucesivas mejoras que se produjeron en los años siguientes.

Los primeros años se fueron realizando pequeñas inversiones que, con la colaboración altruista de muchos voluntarios, ayudaron a desarrollar mejoras que claramente eran necesarias. 

En 1985 se construyeron unas grandes parrillas para poder asar las sardinas de la cena popular, las cuales siguen en uso hoy en día. 

En 1986, se embarcan en la dura tarea de fabricar caballetes y tableros, para poder sentar a la gente en la mencionada cena.  Incluso se construyó un escenario que daría buen juego durante muchos años. 

A partir de esas fechas, muchas han sido las ideas, iniciativas y mejoras que se han ido introduciendo a lo largo de los años, podemos decir con orgullo que nuestro pueblo tiene la gran suerte de contar con mucha gente generosa y colaboradora, de gran voluntad para hacer cosas por su pueblo. 

Esta ardua tarea, que conlleva un gran esfuerzo y dedicación, continua vigente en la actualidad, pasando muchas peñas y grupos de amigos por la comisión, haciendo que nuestras fiestas sean famosas y populares en todos los pueblos de alrededor. 

A todos ellos y a todos nosotros, 

 

MUCHAS GRACIAS POR INICIAR Y MANTENER ESTA GRAN LABOR.